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Reportajes de Ojo Público sobre trata de mujeres inspiran obra teatral itinerante en Perú

Entre 2017 y 2018, el sitio periodístico Ojo Público publicó tres reportajes sobre niñas y adolescentes peruanas que son explotadas sexualmente por traficantes. Ahora, estas historias han sido llevadas al escenario en la obra de teatro documental ‘Delta’.

Afiche de “Delta”, documental escénico. (Captura de pantalla de la página de Facebook).

Afiche de “Delta”, documental escénico. (Captura de pantalla de la página de Facebook).

“La idea de sacar el contenido periodístico de la audiencia usual que tenemos es una columna vertebral para nosotros, para alcanzar justamente a ese tipo de audiencias que no necesariamente leen cosas periodísticas duras, porque están en otro ambiente”, dijo Óscar Castilla, director ejecutivo de Ojo Público, en entrevista con el Centro Knight.

De acuerdo con Castilla, en esa búsqueda de seguir trasladando el contenido investigativo del sitio a otro formato es que coincidieron con el dramaturgo Antonio Venegas, quien contactó a Ojo Público en abril de este año.

Venegas, el director de ‘Delta’, y su hermana Norma Venegas, la actriz protagonista de la obra, organizaron los datos de los reportajes periodísticos de Ojo Público y de otras investigaciones sobre trata de personas y los volcaron a un lenguaje escénico para montar la obra.

La puesta en escena de esta obra incluye gran parte del material registrado por los periodistas de Ojo Público. Asimismo, incluye investigaciones de otros expertos en el tema como las de la abogada especialista en trata de personas Carmen Barrantes y la organización internacional Terre des Hommes, según contó Venegas al Centro Knight.

“Para nosotros es algo más que una obra de teatro: tenemos información, fotografías, videos, datos, fechas, que verlas en escena era como ver un documental, un reportaje pero desde el lenguaje escénico”, dijo el director.

Elizabeth Salazar, una de las principales autoras de los reportajes que inspiraron la obra, comentó al Centro Knight que en un principio tuvo algunas suspicacias de que este tema tan complejo llegue a ser tratado en la obra teatral con la rigurosidad necesaria. Ella tenía temor de que la obra pueda revictimizar a las menores de edad explotadas y afianzar conceptos equivocados que tuviera la sociedad sobre esta problemática.

Sin embargo, el resultado le pareció bastante positivo. “Aquí (en ‘Delta’) se informó de una manera documentada, y este ha sido el salto importante que puede tener la denuncia de investigación [periodística] al ser llevada al teatro, sin necesidad de llegar al sensacionalismo”, destacó Salazar.

Los reportajes que inspiraron este salto al teatro fueron “Sobrevivientes sin justicia”, “Mujeres trans: las víctimas invisibles de la trata” y “Los cuadernos de la esclavitud en Madre de Dios”. Este último fue investigado por Salazar en conjunto con su colega Jonathan Castro.

La obra teatral transcurre en 50 minutos, con una sola actriz sobre el escenario, quien intercala monólogos testimoniales de mujeres menores de edad explotadas sexualmente, con datos e información periodística que contextualizan la vulnerabilidad de su situación. La escenografía y la ambientación visual y sonora están basadas en gran parte en las grabaciones e imágenes documentadas por los periodistas de Ojo Público durante la realización de sus reportajes.

Toma fotográfica de la puesta en escena de ‘Delta’. (Cortesía).

Toma fotográfica de la puesta en escena de ‘Delta’. (Cortesía).

Por ejemplo, en una toma fotográfica de las escenas se puede ver a la actriz dando un testimonio mientras está sentada sobre cajas de botellas de cerveza, rodeada de ropas regadas en el suelo. Y de telón de fondo, se muestra la imagen del cuaderno de uno de los bares en donde son prostituidas las menores.

“Las notas son bastante descarnadas”, relató Castilla. El periodista contó que uno de los reportajes abre con la foto del cuaderno bitácora de costos en donde se apunta cuánto debe ganar la mujer por cada cerveza que se toma con un cliente y por tener cierto contacto este. “Creo que él (Venegas) ha sabido llevar toda esa parte densa y dura de la investigación, aún cuando es un tema así complicado, descarnado. Lo ha sabido montar bien en la obra”, dijo el periodista.

“El hilo conductor de la historia es el abuso de una menor de edad víctima de trata durante la captación, durante su traslado, durante su retención y explotación” por parte de los traficantes, explicó Salazar. Señaló que la obra también incluye las partes de las historias de estas niñas y adolescentes cuando son rescatadas de los prostíbulos y denuncian su situación ante la policía y posteriormente ante un juez.

“Me da gusto que se haya incluido en esta puesta el reportaje de ‘Sobrevivientes sin justicia’, que es justamente donde se exponen las vulnerabilidades en la cadena judicial: ¿qué pasa cuando a ellas las rescatan y empieza el proceso judicial? No les creen, les piden a ellas las pruebas del delito y las interrogan dos, tres veces. Las hacen ir al juzgado una y otra vez más y eso hace que ellas desistan de continuar una denuncia, y eso se muestra en la puesta en escena”, destacó Salazar.

La situación es peor aún para las mujeres trans. Ellas también ocupan un espacio en la puesta en escena con base en el reportaje “Mujeres trans: las víctimas invisibles de la trata”.

La mayoría de estas historias fueron documentadas periodísticamente en lugares aledaños a campamentos mineros, en donde la trata de mujeres menores de edad, provenientes de todas partes del país, es algo constante. En ese sentido, la obra también le debe su nombre a Delta 1, uno de los campamentos de minería ilegal en Madre de Dios, un Departamento ubicado en la selva suroriental peruana en donde la minería ilegal es rampante.

La obra se estrenó el 10 de agosto y se ha mostrado en varias ciudades de Perú, incluidas Lima, Arequipa, Trujillo, Chimbote y Cusco. El 12 y 13 de septiembre terminará su gira en Madre de Dios.

Para la autora de los reportajes es muy importante que este tipo de periodismo de investigación de temas sociales alcance a otro tipo de público y otro tipo de posibilidad de denuncia de estos hechos. “A veces se escribe tanto [sobre] las problemáticas de feminicidio, de trata, de violencia de género, que el público dice ‘bueno es una cifra más, es un caso más’, o, en todo caso, ‘esto no sucede en mi región, en mi ciudad, esto no me va a pasar a mí’. Para romper este mensaje de normalización sobre la violencia es bueno llegar a estos nuevos espacios de comunicación. Ojalá esto se replique y se replique de un modo riguroso”, agregó.

“Lo que te permite el teatro es poder unir la investigación y lo escénico para llegar al público de otra manera, desde otro lado”, señaló el director de la obra. “Este proyecto, lo que permite es, además de [brindar] toda esa información [periodística], ver al mismo tiempo el viaje que viven esas chicas desde el lado emocional, y te logras conectar desde ese lado también. Entonces, el impacto puede ser mayor o puede ser de otra manera”.

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