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Periodista Braulio Jatar cumple tres meses en prisión en Venezuela mientras avanza campaña internacional por su liberación

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  • 6 diciembre, 2016

Por Silvia Higuera y Katia Cardoza

Ana Jatar compartió una foto de su hermano Braulio 82 días después de que iniciara su encarcelamiento en Venezuela. Su rostro se ve demacrado, su cabeza alguna vez llena de cabello cano se encuentra rasurada y en su cara luce una expresión llena de tristeza.

El pasado 3 de diciembre se cumplieron tres meses desde que el periodista y abogado Braulio Jatar Alonso fue detenido y puesto en prisión en Venezuela. Durante este tiempo su familia y abogados han denunciado no solo irregularidades en su proceso de detención sino tratos inhumanos en la prisión que han afectado “gravemente” la salud del periodista.​

El último parte de salud señala que Jatar sufre de un “presuntivo carcinoma baso celular, lesión oncológica (cáncer de piel) que sin tratamiento adecuado puede propagarse a otros tejidos y crecer en los músculos y huesos”, según dio a conocer la defensa del periodista, publicó el diario El Universal.

La detención de Jatar el pasado 3 de septiembre ha incluido todo tipo de denuncias por parte de sus familiares sobre las irregularidades del proceso. Así por ejemplo, señalan que el periodista desapareció por 12 horas luego de ser detenido, se hizo un allanamiento a su casa durante esas 12 horas sin ninguna orden judicial y señalan que funcionarios oficiales presuntamente “sembraron” dólares en el vehículo del periodista para inculparlo del delito de legitimización de capitales o lavado de dinero.

Para su familia, como para otras organizaciones defensoras de derechos humanos, todo lo sucedido desde el 3 de septiembre ocurrió como represalia a que Jatar publicó en el medio que dirige, Reporte Confidencial, un video de una protesta ciudadana en contra del presidente Nicolás Maduro justo la noche anterior, es decir, el 2 de septiembre.

“En realidad la detención como tal de mi hermano no comienza sino 72 horas después cuando se le presenta por primera vez ante un tribunal, y finalmente se entiende cuál es la acusación de la fiscalía [que] fue legitimización de capitales”, dijo Ana Jatar en conversación con el Centro Knight el pasado 30 de noviembre. “Valga la aclaratoria que en los 45 días [que se dieron], después de que investigaron todas las cuentas bancarias de mi hermano no encontraron ni un sola evidencia de que mi hermano pudiese tener 25 mil dólares en efectivo”.

A pesar de que no se encontraron estas pruebas “fehacientes” de los hechos de los que se le acusa, según explicó Ana Jatar, el periodista ha permanecido en prisión desde entonces. De acuerdo con ella, lo único que “ata” a su hermano con el caso son dos testimonios que ella cuestiona. Ella describe a uno de los testigos como un indigente con problemas psiquiátricos, y dijo que el otro testigo también tiene problemas psiquiátricos y “ni siquiera se encontraba en el lugar de los hechos en la Isla de Margarita en el momento en que mi hermano fue secuestrado por las fuerzas de seguridad del estado y de la policía política”, aseguró.

El pedido de casa por cárcel, hecho por la defensa debido a la hipertensión de la que sufre Jatar y que fue aceptado por la fiscalía, no fue concedido por la juez del caso.

En estos tres meses, Jatar ha sido trasladado de prisión al menos tres veces. La primera vez fue llevado de madrugada desde la Isla de Margarita hasta la prisión en estado Guárico. Según Ana Jatar, en este lugar su cabello fue rapado, tuvo que usar el uniforme lleno de sangre de otro preso, no tuvo acceso a agua potable y estuvo en confinamiento solitario “acompañado de ratas y cucarachas”.

“Por eso yo digo y repito que las cárceles venezolanas no son cárceles, son centros de tortura”, aseguró Ana Jatar.

Su estado de salud se ha deteriorado desde entonces, afirmó su hermana. El problema de hipertensión se ha agudizado, pero además le han surgido unos nuevos debido a las condiciones en las que se encuentra detenido. Aseguró que según información que le han dado la esposa e hija, el periodista es sometido a “vejaciones” y “humillaciones”, sigue sometido a confinamiento solitario, no tiene derecho a recibir la luz del sol en ningún momento, tienen prohibido leer o escribir, así como recibir visitas masculinas, su pelo fue rasurado y en cárcel en la que se encuentra en la actualidad debe soportar temperaturas superiores a los 40º centígrados, que lo llevan a deshidratarse.

La falta de luz solar le ha afectado su piel y su vista. “Las pastillas de vitamina D que la familia y yo personalmente traté de hacerle llegar no se las dejaron pasar a la esposa porque supuestamente esas pastillas de vitamina D no habían sido parte de una [receta] médica. Aunque su falta de vitamina D es obvia”, dijo Ana Jatar.

El día de la primera conversación con el Centro Knight, Ana Jatar aseguró que a su hermano se le estaba tomando una biopsia por un melanoma que le apareció en su hombro “que pudiera ser un cáncer muy agresivo de piel”, dijo entre lágrimas. Días después, en otra conversación, le aseguró al Centro Knight que el doctor dijo que en efecto se trata de un cáncer de piel, pero están a la espera de los resultados de los exámenes para determinar qué tipo de cáncer es.

e un El pasado 2 de diciembre se dio a conocer el parte médico de esta biopsia que señala que en efecto podría tratarse de un cáncer de piel.

“Esto es muy serio. Ya esto no es un tema político, es un tema humanitario”, aseguró Ana Jatar.

A pesar de estos tres meses su caso judicial no avanza. Todavía no se realiza la audiencia en la que se le imputan oficialmente los cargos, y en la que su defensa espera pueda salir de prisión debido a la falta de pruebas que lo inculpan. El segundo intento de realización de esta audiencia fue cancelado a petición de la defensa debido al estado de salud de Jatar.

En una entrevista con el diario El Nacional, la esposa Jatar, Silvia Martínez, aseguró que la juez del caso tenía plazo hasta el 29 de noviembre para tomar una decisión sobre el estado de salud de su esposo y la petición de Martínez de que reciba atención especializada. “La salud de mi esposo es una bomba de tiempo en manos del gobierno”, aseguró Martínez al medio.

Para Ana Jatar, es claro que el caso de su hermano es uno político y que él seguirá en prisión “independiente del proceso judicial hasta que para el gobierno de Nicolás Maduro le sea más costoso mantenerlo allí que sacarlo”.

Por esta razón, su familia saben que la única manera de lograr su liberación es a través de la presión internacional. Lo han intentando con diferentes mecanismos, el primero de ellos con el Gobierno chileno, país donde Jatar nació y del que tiene segunda nacionalidad.

Una acción que ha funcionado con otros presos quienes han sido liberados gracias a presión internacional por contar con otras nacionalidades como fueron los casos de Gabriel San Miguel y Francisco Márquez.

Así lo han entendido también organizaciones como Human Rights Watch (HRW). En una columna de opinión reciente, José Miguel Vivanco, director ejecutivo de la división de las Américas de HRW, señaló que tanto Chile como el Vaticano deben unirse en esta presión a Venezuela que permitiría entre otras la liberación de Jatar.

“La combinación de estrategias propuesta por el Senado chileno es probablemente la mejor fórmula para liberar a presos políticos y restablecer el Estado de derecho en Venezuela”, dice Vivanco en la columna. “El gobierno de Bachelet debería mantener la presión internacional junto con otras democracias, pero además debería, específicamente, abordar el caso del periodista Jatar, incluso solicitando al Vaticano que intervenga como mediador ante el gobierno venezolano para lograr su liberación inmediata y que se desistan de todos los cargos en su contra”.

De hecho HRW lanzó recientemente una campaña para lograr la liberación de varias personas entre las que se incluye a Jatar. Con la etiqueta en redes sociales #Freethem, la organización invita a todas las personas a unirse a esta.

“Braulio Jatar es un rehén de Maduro, que está preso exclusivamente por poner en evidencia el generalizado descontento del pueblo venezolano con su gobierno. En un país donde la concentración de poder es tal que no existe ni una sola institución en pie dispuesta a frenar los abusos del ejecutivo, un caso como este solo se resolverá si existe una fuerte presión internacional”, aseguró Vivanco al Centro Knight.

“Es indispensable que los líderes democráticos de la región y el Vaticano redoblen la presión ante el gobierno venezolano para que libere inmediata e incondicionalmente a Jatar. No se trata de un preso político más; pedir por su liberación es defender la libertad de expresión y de prensa, dos valores fundamentales en una sociedad democrática”

Cabe recordar que los delitos por los que es acusado Jatar podría significarle hasta 15 años de prisión, según HRW.

Jatar “no es un comunicador”: Estado venezolano

Durante la audiencia ‘Situación del derecho a la libertad de expresión y de información en Venezuela’ ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el marco de su 159º periodo de sesiones este 2 de diciembre, el Estado venezolano rechazó el caso de Jatar como uno relacionado con la libertad de expresión.

De acuerdo con William Castillo, viceministro para la comunicación internacional de Venezuela, Jatar no es un comunicador sino “un político de vieja data acusado de delitos de corrupción desde hace muchos años”.

“¡Ah!, es que personas que están acusadas de otros delitos como legitimización de capitales por el hecho de tener una radio, o poseer un blog o una página en internet y decir cosas entonces ahora son comunicadores. El señor está investigado por otros delitos que no son delitos de opinión. En Venezuela no hay presos de pensamiento”, dijo Castillo.

Por su parte, Larry Devoe, Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos de Venezuela, aseguró que el caso de Braulio “es un asunto que está en trámite dentro de nuestro órganos jurisdiccionales con todas las garantías del debido proceso”.

Sin embargo, el Relator Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, Edison Lanza, le recordó al Estado venezolano que la calidad de un comunicador no puede determinarse por si este es o no profesional, e invitó al Estado a adherirse a los estándares internacionales libertad de expresión toda vez que la detención de Braulio se produjo después de “publicar un video con información de alto interés público”.

Por su parte, los peticionarios de la audiencia expresaron su preocupación por las condiciones de Jatar en prisión. “El señor ha sido sometido a tratos crueles. Se está violando su derecho a la salud y a la alimentación”, afirmó Ligia Bolívar, directora del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello, quien agregó que Braulio ha perdido 15 kilos durante este tiempo de detención.

Nota del editor: Esta historia fue publicada originalmente en el blog Periodismo en las Américas del Centro Knight, el predecesor de LatAm Journalism Review.

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